Observatorio Esclerosis Múltiple

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¿Cuáles son los tratamientos farmacológicos?

Cuatro nuevos medicamentos modificadores y uno sintomático para tratar la EM

 

Dr. Lluís Ramió i Torrentà - 06/11/2013     Comentar

En el transcurso de los últimos meses, han aparecido nuevos medicamentos para tratar la esclerosis múltiple y, de esta manera, se han abierto nuevas puertas de esperanza para convivir con la EM de la mejor manera posible. Cuatro nuevos tratamientos modificadores de la enfermedad y un nuevo tratamiento sintomático son los fármacos que estarán disponibles en un corto plazo de tiempo. Estos medicamentos suponen diferentes avances en el tratamiento de la esclerosis múltiple, siempre con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus familias.

Hasta ahora, el interferón beta 1b, el interferón beta 1a, el acetato de glatiramer, el natalizumab, el fingolimod, la mitoxantrona y la azatioprina eran los medicamentos aprobados y utilizados como tratamientos modificadores de la esclerosis múltiple. Estos fármacos no curan la enfermedad, pero sí modifican su curso y reducen la cantidad de brotes y lesiones en RM. Junto a estos medicamentos, los cannabinoides son el único tratamiento sintomático aprobado y que se puede utilizar en determinados pacientes para paliar algunos síntomas específicos de la enfermedad.

Ahora las posibilidades crecen con la aparición de nuevos fármacos que, en un período corto de tiempo, estarán disponibles para tratar la esclerosis múltiple.

En total, son cuatro nuevos medicamentos modificadores de la enfermedad y uno para tratar uno de los síntomas más frecuentes de la EM.

En concreto, los de administración oral muestran una buena eficacia clínica, conllevan una mayor comodidad a la hora de tomar los comprimidos y tienen un buen grado de tolerancia. A continuación, se exponen estos nuevos medicamentos y sus características.

Tratamientos modificadores de la EM

  • Laquinimod: se trata de un fármaco de administración oral y su dosis está fijada en un comprimido al día para la EM remitente-recurrente. Este medicamento actúa sobre la inflamación y la neurodegeneración, y los resultados han sido positivos, ya que se ha demostrado que los brotes disminuyen en un 23 % y la progresión de la discapacidad en un 36 %. Según los datos, los pacientes también presentan un número menor de lesiones inflamatorias en resonancia magnética (RM) (un 37 % menos) y una reducción de la atrofia cerebral (un 33 %). En general, los pacientes muestran una muy buena tolerancia y aceptación al laquinimod y pocos efectos secundarios (algunos gastrointestinales y cefalea). Está pendiente de la aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) y de la Agencia Americana del Medicamento (FDA).
  • Terifunomida: es un medicamento que ya ha sido aprobado por las agencias de Europa y Estados Unidos, y ya se puede utilizar en este último país. Con un comprimido oral al día para la EM remitente-recurrente, los pacientes muestran una mejora en los brotes de la enfermedad (con una reducción del 31 % - 36 %) y en la progresión de la discapacidad (con un 30 % menos). Si estos datos ya son positivos, el gran avance de este fármaco es que disminuye las lesiones inflamatorias en resonancia magnética en un 80 %. En referencia a los efectos adversos, la terifunomida puede causar problemas gastrointestinales, tales como diarrea y náuseas, y alteraciones hepáticas y caída de cabello, aunque ambos problemas son transitorios. No obstante, y de forma genérica, se trata de un medicamento con un buen perfil de tolerancia y seguridad.
  • BG-12: se trata de dos comprimidos orales al día que afectan a la inflamación y a la neuroprotección. Es precisamente en las lesiones inflamatorias en RM y en la acumulación de lesiones en RM donde muestra unas mejoras muy relevantes: una reducción del 90 % y del 85 %, respectivamente. A la vez, también consigue una importante disminución del número de brotes (un 53 % menos) y de la progresión de la discapacidad (un 38 % menos). Los pacientes manifiestan una buena tolerancia, aunque el fármaco tiene una serie de efectos secundarios: gastrointestinales (diarreas, náuseas y dolor abdominal), infecciones respiratorias leves, y "flushing" o enrojecimiento, pero, en general, estos efectos son transitorios y controlables. El BG-12 ya ha sido aprobado por la EMEA y la FDA y ya está disponible en Estados Unidos.
  • Alemtuzumab: es un tratamiento más complejo que se administra en dos dosis por vía endovenosa en dos periodos y durante dos años. Muy recientemente ha tenido una valoración inicial positiva por parte de la EMA y se dirige a tipos de EM muy activos. Supone una disminución considerable (del 50 % - 69 %) de los brotes de la enfermedad y también de la discapacidad. Hay que tener en cuenta que tiene importantes efectos secundarios del tipo autoinmune e infecciones que habrá que controlar de cerca.

Tratamiento sintomático

  • Fampridina: este medicamento se centra en la mejora de la dificultad de deambulación, es decir, de la capacidad de caminar, un síntoma muy común de la EM que repercute en la vida diaria de los pacientes. Se calcula que más del 60 % de las personas con EM sufren esta discapacidad. La fampridina aborda este síntoma y muestra resultados positivos en la velocidad de la marcha de los pacientes. Consiste en dos comprimidos diarios y ha sido aprobado por la EMEA y la FDA y, de hecho, ya está disponible en Estados Unidos y en algunos países europeos. Actualmente, está en proceso de revisión en la Agencia Española del Medicamento.

Fuente de información:

Ramió i Torrentà, L. Novetats en el tractament de l'EM. Unitat de Neuroimmunologia i Esclerosi Múltiple, Servei de Neurologia, Grup de Neurodegeneració i Neuroinflamació, Institut de Recerca Biomèdica de Girona, Hospital Universitari Dr. Josep Trueta de Girona, 2013.

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