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¿Cuáles son los tratamientos farmacológicos?

El tratamiento farmacológico de la esclerosis múltiple

 

Multiple Sclerosis Society - 28/08/2013     Comentar
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Después del diagnóstico, el paciente de esclerosis múltiple debe enfrentarse a la decisión de usar o no fármacos modificadores de la enfermedad. Hay la posibilidad de que los medicamentos no provoquen una mejoría de los síntomas, aunque se deben tener en cuenta porque a día de hoy es la mejor herramienta para frenar la evolución de la EM. Pero, ¿qué debe saberse acerca del tratamiento de la esclerosis múltiple?

Antes de decantarse por algún tratamiento, el paciente debe tener en cuenta su estilo de vida, los beneficios y riesgos que aportan cada terapia, así como los efectos secundarios. El consejo del neurólogo es fundamental, ya que cada caso es único.

A pesar de que a día de hoy no existe una cura definitiva para la EM, en los últimos meses se ha producido una mejoría significativa en el tratamiento y en la manera cómo se gestiona la enfermedad debido a la aparición de fármacos que cambian su evolución.

Existen dos pilares fundamentales y complementarios en el tratamiento de la esclerosis múltiple: el tratamiento farmacológico y el tratamiento rehabilitador. El tratamiento farmacológico puede clasificarse en función del objetivo que se quiera lograr. El tratamiento agudo o de los brotes tiene por objetivo disminuir los síntomas y la duración de los ataques clínicos. El tratamiento modificador de la enfermedad es un tratamiento crónico, a largo plazo, que tiene como principal objetivo reducir la frecuencia y la severidad de los brotes. Por último, el tratamiento sintomático es aquel encaminado a mejorar los síntomas derivados de la enfermedad.

 

Tipos de tratamiento de la esclerosis múltiple

 

Tratamiento agudo o de los brotes

Cuando aparece un nuevo brote de la enfermedad, es posible tratarlo para disminuir la duración y la intensidad de los síntomas. El tratamiento utilizado son los corticoides y la vía de administración más común es la intravenosa (introducir en el organismo por la vena), aunque en algunas ocasiones puede administrarse por vía oral.

El hecho de recibir o no tratamiento con corticoides acelerará la recuperación, pero no modificará la recuperación a largo plazo.

El que una persona se recupere completamente de los brotes o que presente alguna secuela de los mismos, dependerá del organismo de cada uno.

Es razón suficiente para recordar que no se deben tratar todos los brotes y que es en función de la gravedad de los síntomas o de lo incómodos que pueden llegar a ser que se deben individualizar los tratamientos.

Tratamiento crónico o modificador de la enfermedad

Aunque hoy en día no existe ningún tratamiento que logre curar la esclerosis múltiple, cada vez hay más fármacos encaminados a modificar el curso de la enfermedad. El objetivo principal de estos fármacos es el de reducir la frecuencia y la severidad de los brotes (ataques clínicos). Estos tratamientos también disminuirán la acumulación de lesiones (áreas dañadas) en el cerebro y en la médula espinal. Estos medicamentos resultan más eficaces cuanto antes se empiecen a tomar, tras el diagnóstico definitivo y antes que la enfermedad haya causado daños significativos al organismo.

Hasta el momento la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha aprobado nueve medicamentos modificadores para casos de EM remitente-recurrente de muy amplio uso. En la siguiente tabla se enumeran los fármacos:

Los fármacos de primera línea son aquellos que se administrarán por tratamiento de inicio. Son conocidos como fármacos inmunomoduladores (se encargan de modular la respuesta inmunológica, pero habitualmente no la disminuyen). Pese a que su eficacia es parecida, cada uno tiene pequeñas particularidades. Por tanto, lo mejor es seguir las recomendaciones de médicos especialistas.

Entre los efectos secundarios que se deben conocer están los síntomas pseudogripales provocados por los fármacos que contienen interferón beta como principio activo. Estos síntomas pueden minimizarse con tratamiento previo. Si decide iniciar tratamiento con interferón, su neurólogo le realizará analíticas semestrales para controlar el hígado y las defensas. Los fármacos de primera línea son todos autoinyectados, lo que puede derivar en reacciones en el punto de aplicación (infecciones, moratones, endurecimientos y dolores) evitables si se sigue una buena técnica de inyección.

Los fármacos de segunda línea se administrarán cuando, a pesar de Pese a recibir un tratamiento diferente, se siguen produciendo brotes o signos de actividad. Se tratan en su mayoría de fármacos inmunosupresores (reducen las fuerzas del organismo). Son fármacos realmente eficaces cuyos efectos secundarios pueden ser importantes. Estos varían no solo en función del fármaco sino también de la persona que lo toma. Su neurólogo le informará con detalle de los principales efectos secundarios generales y de los existentes en su caso en particular.

Otros fármacos aprobados por la agencia europea son la azatioprina (Imurel ®) y la mitoxantrona. Se trata de fármacos inmunosupresores que se utilizaban con relativa frecuencia en el pasado. Actualmente, gracias a la aparición de nuevas alternativas, se encuentran en desuso y solo se utilizan en situaciones especiales.

En los próximos años se prevé un cambio sustancial en el manejo de la EM remitente-recurrente. Recientemente la teriflunomida (Aubagio ®), un nuevo fármaco oral de administración diaria, ha sido aprobado por la agencia reguladora de medicamentos de Estados Unidos (FDA) y se encuentra en fase de revisión en la EMA (agencia europea). Asimismo, otro fármaco oral (BG-12 oral o dimetilfumarato) se encuentra en proceso de revisión en ambas agencias reguladoras, y un anticuerpo monoclonal de administración endovenosa anual (alemtuzumab) se encuentra también en proceso de revisión en la EMA.

También, existen actualmente muchos ensayos clínicos en marcha con nuevos fármacos orales y nuevos anticuerpos monoclonales con diferente administración, por lo que en los próximos años aparecerán nuevos tratamientos de esclerosis múltiple.

Desgraciadamente, el tratamiento de la EM primaria progresiva es mucho más limitado, y aunque se han realizado muchos ensayos clínicos, no existe por el momento ningún fármaco modificador de la enfermedad aprobado para tratar la EM primaria progresiva, pero en cambio sí que existen para tratar la EM secundaria progresiva: el Betaferon y el Rebif 44.

Tratamiento sintomático

Además de los brotes, pueden aparecer otros síntomas que pueden resultar muy molestos. Los fármacos que tratan estos síntomas se engloban dentro del término "tratamientos sintomáticos" y son igual de importantes que los modificadores de la enfermedad, pues mejoran la calidad de vida de las personas con EM.

Los síntomas que pueden aparecer en el contexto de la EM son muchos y pueden variar mucho de una persona a otra, por lo que abordarlos todos en este apartado sería muy largo y complejo. Algunos de estos síntomas pueden sufrir una mejora con el seguimiento de medidas higiénicas mientras que otros pueden necesitar la intervención de profesionales (digestólogo, urólogo, neuropsicólogo o fisioterapeuta). En caso de aparición de nuevos síntomas, lo mejor es que en caso de duda consulte con su neurólogo. Éste le podrá indicar si los síntomas se deben o no a la esclerosis múltiple y le aconsejará el mejor tratamiento o la mejor vía para solucionarlos.

Es cuestión de analizar cada tratamiento de esclerosis múltiple para determinar el más conveniente acorde a los diversos casos.

 

Fuentes de información:

"Los fármacos que modifican la enfermedad". Federación Española para la Lucha contra la Esclerosis Múltiple.

"Fármacos inmunosupresores en la EM". MS in focus, edición 18, 2011.

"Tratamientos farmacológicos para los síntomas de la EM". MS in focus, edición 18, 2011.

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