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Contratar a un cuidador para personas con esclerosis múltiple

 

08/02/2019     Comentar

Merece la pena que las personas con esclerosis múltiple valoren contratar a un cuidador siempre que se pueda, incluso cuando se está rodeado de gente, que les ayude con las tareas diarias y les permita disfrutar de otras actividades.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurodegenerativa. Con el tiempo, las tareas cotidianas se pueden volver complicadas para las personas que la padecen y ello puede suponer una pérdida de la autonomía personal. En algunos casos, la necesidad de ayuda es obvia, pero en otras no es tan clara: muchas personas con EM pueden moverse solas pero hacen grandes esfuerzos para ejecutar las tareas diarias, quedando poca energía para hacer otras actividades.

Cuando el cuidador es un familiar

Quien suele asumir el rol de cuidador es la pareja o un familiar. Cuidar a un ser querido es un acto de amor, aunque también requiere mucha energía y supone una carga emocional. Si no se tiene en cuenta el cuidado del cuidador, pueden aparecer síntomas de ansiedad o depresión que con el tiempo, pueden desencadenar el síndrome del cuidador quemado o de burn-out.

Otra opción, si se puede, es externalizar el cuidado. Es un error relacionar esta externalización con falta de familia o amigos: incluso cuando se está rodeado de gente, puede ser muy positivo que este tipo de atención la realice un cuidador profesional para que las personas con EM puedan disfrutar más y mejor de la pareja, hijos, hermanos y familiares. Siempre que sea posible merece la pena valorar esta opción, para que, tanto las personas con EM como su entorno, puedan disfrutar de hacer otras cosas y vivir con independencia durante más tiempo.

La comunicación con la familia, clave para escoger un cuidador

De entrada, incorporar a una persona desconocida en el día a día puede resultar extraño. Decidir externalizar el cuidado y elegir a un profesional no es un proceso sencillo. Para abordarlo, es esencial una buena comunicación con la familia o el entorno más cercano, que permita hablar abiertamente de los miedos y frustraciones.

Uno de los aspectos más importantes es que el cuidador se lleve bien con la persona atendida y que sea de total confianza, ya que éste estará íntimamente involucrado en su vida. En este sentido, buscar a un cuidador a través de referencias de gente conocida nos puede aportar seguridad. Si no tenemos referencias, siempre las podemos pedir a los candidatos.

Perfil del cuidador profesional

En cuanto a la parte más profesional, hay muchos tipos de asistencia: desde personas que se encargan exclusivamente del hogar hasta personas con formación en enfermería. Para encontrar el cuidador adecuado, debemos desarrollar conjuntamente una lista muy específica de las necesidades de la persona con EM.

Se tendrán en cuenta las necesidades médicas (tratamientos, realización de ejercicios de motricidad), psicológicas (acompañamiento, consejos en caso de depresión, asistencia para conseguir nuevos objetivos), de atención personal (ayudar a bañarse, a vestirse o a afeitarse) y las tareas domésticas (hacer la compra o poner lavadoras). A partir de esta lista podremos definir con claridad las tareas que queremos que haga el cuidador y los requisitos profesionales prioritarios.

A continuación debemos pensar en el horario que deberá cumplir el cuidador teniendo en cuenta sus tareas, hacer un cómputo de las horas semanales y calcular un presupuesto aproximado. En este sentido, no está de más tener información sobre las posibles ayudas y subvenciones que pueden recibir las personas con EM para valorar el coste de este servicio.

 

Fuente:

Hiring a multiple sclerosis caregiver. Everyday Health. Disponible en: https://www.everydayhealth.com/multiple-sclerosis/living-with/choosing-multiple-sclerosis-caregiver/

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