Observatorio Esclerosis Múltiple

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Sexualidad

Disfunciones sexuales en la esclerosis múltiple

 

17/07/2019     Comentar
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La presencia de disfunciones sexuales en las personas con esclerosis múltiple es frecuente y no se aborda suficientemente. El equipo sanitario juega un papel decisivo asumiendo esta necesidad.

La presencia de disfunciones sexuales en las personas con esclerosis múltiple es frecuente, afectando la calidad de vida de la persona y de su pareja. Alarcia-Alejos, y colaboradores, en su estudio "Abordaje de la disfunción sexual en la esclerosis múltiple", concluyen que la "disfunción sexual es un problema frecuente, importante y que se aborda de manera insuficiente".

Este artículo también pone de manifiesto que las personas afectadas no explican los problemas sexuales de forma espontánea en la consulta. Así, es el equipo sanitario quien debe asumir la necesidad de abordar los problemas sexuales, realizando una valoración ordenada y sistemática que permita la detección y la atención por parte de un equipo multidisciplinar. Las terapias donde se incluyen a los dos miembros de la pareja y donde se imparte educación sanitaria sobre sexualidad son imprescindibles.

Foley y Werner describen los síntomas sexuales de la esclerosis múltiple en términos de disfunción sexual primaria, secundaria y terciaria.

Disfunción sexual primaria

La disfunción sexual primaria se produce como resultado directo de cambios neurológicos que afectan la respuesta sexual.

Consiste, muy a menudo, en pérdida de la libido, alteraciones en la sensibilidad genital y menos capacidad para llegar al orgasmo. En el caso de la mujer, también se puede encontrar falta de lubricación y, en el caso del hombre, disfunción eréctil y eyaculatoria.

Algunas estrategias dirigidas a tratar las disfunciones primarias y, más específicamente, a aumentar la respuesta sexual consisten en aplicar frío o aceites en las zonas genitales, crear un "nuevo mapa corporal de sensaciones" en colaboración con la pareja para la búsqueda de nuevas zonas erógenas, incluir juegos de seducción y romper la rutina, utilizar lubricantes o recurrir a fármacos o dispositivos que faciliten la erección cuando sea necesario.

Disfunción sexual secundaria

La disfunción sexual secundaria comprende síntomas que no implican directamente al sistema genital, pero que pueden afectarlo: problemas vesicales o intestinales, presencia de fatiga, temblor, espasticidad y debilidad muscular o falta de atención y concentración.

El tratamiento de las disfunciones secundarias se basa, principalmente, en el control de los síntomas de la propia enfermedad neurológica que puedan interferir en la función sexual. Es muy importante para las personas con esclerosis múltiple controlar los posibles episodios de incontinencia vesical o fecal durante las relaciones y es una condición indispensable comunicar esta preocupación a la pareja. Tomar la medicación para la incontinencia vesical 30 minutos antes del acto sexual para controlar las contracciones de la vejiga; no ingerir líquidos una hora antes de la relación o sondar previamente puede ayudar a controlar esta sintomatología.

Para combatir la fatiga se debe planificar el momento más adecuado del día según la disposición de energía de la persona con esclerosis múltiple para realizar el acto sexual, introducir tiempos de descanso y practicar posturas sexuales que reduzcan peso y esfuerzo.

Para controlar el temblor y la debilidad, la pareja intentará encontrar posturas pasivas y seguras que requieran menos fuerza.

La espasticidad en determinados músculos se puede controlar aplicando frío durante 15 minutos antes de la actividad sexual, practicando estiramientos y realizando determinadas posturas inhibitorias para romper patrones espásticos. Otra opción que debe valorar el especialista es la aplicación de toxina botulínica en estos músculos.

Para intentar mantener ocupada la atención y la concentración, se pueden utilizar estrategias que potencian al máximo el estímulo sensual y sexual de la persona con esclerosis múltiple como, por ejemplo, poner música sensual, utilizar luces tenues, ropa interior sexy, aromas agradables o acariciar.

Disfunción sexual terciaria

La disfunción sexual terciaria deriva de factores psicosociales y culturales relacionados con la discapacidad que pueden interferir con los sentimientos y las experiencias sexuales de cada uno.

Estos factores incluyen cambios de humor o disminución de la autoestima provocados por cambios en el rol de pareja (por el hecho de ofrecer o recibir cuidados constantes); por cambios físicos provocados por la presencia de déficits motores, por la pérdida de intimidad al tener que ser asistido por la pareja o por la mala interpretación de las muestras de afecto como formas de compasión y no de pasión.

El abordaje de las disfunciones sexuales terciarias irá dirigido a aumentar la autoestima de la persona con esclerosis múltiple haciendo hincapié sobre las prácticas que sí puede realizar, ayudándole a aceptar sus limitaciones físicas o programando citas regulares con la pareja para mantener momentos placenteros.

 

La esclerosis múltiple puede provocar alteraciones que afecten la sexualidad de la persona con esta enfermedad y la de su pareja pero nunca disminuirá su necesidad de dar y recibir placer sexual.

Las relaciones sexuales son parte del bienestar de la persona y aumentan su calidad de vida. El equipo sanitario debe poner medios necesarios para detectar estas disfunciones y ofrecer los mejores tratamientos disponibles en cada caso.

Finalmente, recordar que la comunicación constante de la pareja es primordial para mantener un espacio de intimidad y complicidad donde poder exponer preocupaciones y descubrir, conjuntamente, nuevas rutas.

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1 comentario

  1. ACV, a las 24.07.2019
    Creo que cuando los pacientes reunimos el valor para exponer estos síntomas de diversa índole sexual, los neurólogos los relacionan con problemas psicologicos, y la causa es la enfermedad y no una depresión. Por el contrario, el hecho de tener problemas sexuales nos preocupa y supone una carga emocional adicional.

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