Observatorio Esclerosis Múltiple

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Sexualidad

Impacto de las hormonas sexuales en la esclerosis múltiple

 

15/01/2019     Comentar
sexo esclerosis multiple

Hay diferencias de género en la esclerosis múltiple, tanto en la prevalencia como en la progresión de la enfermedad. La comprensión de los factores hormonales y / o genéticos que hay detrás de estas diferencias es crucial para entender la EM, y puede contribuir al desarrollo de nuevos tratamientos, más seguros, tanto para hombres como para mujeres.

Actualmente, la causa de la esclerosis múltiple (EM) sigue siendo desconocida. Lo que sí se sabe con certeza es que se trata de una enfermedad autoinmune, es decir, una enfermedad en la que el sistema inmunológico ataca estructuras propias del organismo. En el caso de la EM, el sistema inmunológico ataca la mielina (desmielinización), necesaria para la conducción de los impulsos nerviosos, y esto da lugar a neurodegeneración y aparición de los síntomas de la enfermedad.

La prevalencia de la esclerosis múltiple, mayor en mujeres

Además, sabemos que la EM muestra diferencias de género. La prevalencia en mujeres es mayor, y ha ido en aumento: se estima que las mujeres tienen EM con una proporción de 3:1 respecto a los hombres. También hay diferencias en la progresión y la actividad inflamatoria: en la EM Remitente-Recurrente (EMRR), las mujeres experimentan recaídas con más frecuencia mientras que en los hombres la recuperación es menor y alcanzan mayor grado de discapacidad en menos tiempo. Se ha visto que las diferentes condiciones fisiológicas relacionadas con las hormonas sexuales femeninas, como la pubertad, el embarazo, el puerperio y la menopausia, pueden tener un impacto significativo en la frecuencia y el desarrollo de la EM.

La pubertad, el embarazo, el puerperio y la menopausia pueden tener un impacto significativo en la frecuencia y el desarrollo de la EM

Todo ello demuestra que hay factores hormonales y/o genéticos implicados en la regulación del curso de la EM y, por tanto, las hormonas sexuales (estrógenos, progesterona, prolactina y andrógenos) podrían tener un papel relevante.

El aumento de la prevalencia de la EM en mujeres, vinculado a factores ambientales y genéticos

Un artículo publicado recientemente en la revista Immunology recoge toda la evidencia clínica sobre el impacto de los factores hormonales en la EM e intenta aclarar los posibles mecanismos hormonales e inmunológicos que puede haber detrás.

Los autores asocian el aumento de la prevalencia de la EM en mujeres a factores ambientales y/o genéticos. Así, la relación de la Vitamina D3 y la EM podría tener lugar, no sólo por su interacción con el sistema inmunitario, sino también con las hormonas sexuales. El microbioma, que es el conjunto de genes (genoma) de los microorganismos presentes en nuestro cuerpo, es otro factor que podría alterar los niveles de hormonas sexuales.

La alteración de los niveles de hormonas sexuales podría influir en la expresión de los genes de susceptibilidad de la EM, alterando la respuesta inmune durante el transcurso de la EM. El embarazo produce un efecto protector sobre la EM ya que el cuerpo genera inmunosupresores naturales. En este sentido, numerosos estudios han intentado replicar su efecto en ensayos clínicos sin éxito, lo que hace pensar que las hormonas sexuales no son el único factor biológico implicado. El efecto de las hormonas sexuales durante el proceso de envejecimiento tampoco ha sido bien estudiado. Todo ello hace pensar que la investigación aún tiene mucho trabajo en este ámbito.

El embarazo produce un efecto protector sobre la EM, ya que el cuerpo genera inmunosupresores naturales

La revisión concluye que existe una compleja interacción entre factores hormonales, genéticos y ambientales detrás de la EM y que, en adelante, los estudios clínicos y preclínicos (hechos en modelos animales adecuados) deberían considerar estas variables.

El uso de nuevas metodologías, el estudio en poblaciones más grandes y las nuevas herramientas bioinformáticas ayudarán a comprender los mecanismos moleculares implicados en estas interacciones. Esto posibilitará la identificación de nuevas estrategias terapéuticas orientadas de forma más específica al sexo, la detención de los ataques autoinmunes o, incluso, la promoción de la neuroprotección y reparación del sistema nervioso.

 

Fuentes:

María C Ysrraelit, & Jorge Correale. Impact of sex hormones on immune function and MS development. Immunology. 2018. Disponible en: onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/imm.13004

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