Observatorio Esclerosis Múltiple

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Sexualidad

Las relaciones sexuales con esclerosis múltiple

 

EM Fundazioa - 24/11/2015     Comentar

La guía “Sexo, intimidad y relaciones”, que ha sido publicada por la Fundación Vasca Esclerosis Múltiple Eugenia Espalza y que se basa en una guía análoga de la MS Society UK, aborda de forma clara y sencilla las dificultades más frecuentes que tienen las personas con EM al enfrentarse a una relación sexual. A continuación resumimos los aspectos más destacados de la guía.

Los cambios en el deseo sexual pueden deberse a las afectaciones provocadas por la EM, a los factores emocionales que se derivan de ella, o a otros factores completamente ajenos a la enfermedad. Un daño nervioso en el cerebro o en la médula espinal puede afectar la función sexual, a pesar de que la disfunción de los órganos sexuales también puede deberse a la pérdida de autoestima, al sentimiento de vergüenza, de incomodidad o de culpa, a la ira o al resentimiento... o a otros factores como el estrés, los hijos o la menopausia.

Saber gestionar la situación no es fácil, pero es evidente que cuando un miembro de la pareja padece EM debéis afrontar el acto sexual con apoyo mutuo. No existen fórmulas mágicas, pero hay muchos aspectos que se pueden tener en cuenta según cada caso. En primer lugar, puede ser interesante que des más importancia a los actos preliminares, como besos o caricias, y se puede seguir poniendo más énfasis en algunos ejercicios sexuales concretos: la masturbación, los juguetes sexuales, los masajes eróticos, el cambio de papeles...

Hay que investigar las preferencias de cada uno pero, sobre todo, para que el acto sexual sea satisfactorio y se puedan superar los problemas físicos derivados de la EM, debéis tener una buena comunicación entre los dos miembros de la pareja.

Las relaciones sexuales y los problemas más comunes de los hombres y las mujeres con EM

Uno de los problemas físicos relacionados con la sexualidad que las mujeres con EM sufren más habitualmente es la sequedad vaginal, aunque, por otro lado, también puede deberse a la menopausia o al consumo de medicamentos. La utilización de lubricantes puede ayudar a superar este inconveniente. Otro problema habitual es la menor capacidad de las mujeres para llegar al orgasmo, cosa que se puede solucionar con más estimulación previa. Y es que, de hecho, muchas mujeres opinan que los actos preliminares son la parte más placentera del acto sexual: caricias, masajes, masturbación mutua o vibradores pueden ayudar a llegar al orgasmo.

Por otro lado, uno de los principales problemas sexuales que tienen los hombres es la disfunción eréctil, que acostumbra a manifestarse unos años después de la aparición de la EM, a pesar de que no tiene porque tener relación con la enfermedad. Otras posibles causas son la medicación o los factores psicológicos. En cualquier caso, el daño en el sistema nervioso puede provocar que el hombre tenga erecciones como respuesta a la estimulación genital pero no como respuesta a situaciones eróticas, y viceversa.

Para solucionar este problema puedes usar pastillas que fomentan la erección, como la Viagra, pero también existen otras opciones, entre las cuales la hormona prostaglandina o las bombas de vacío.

Como es obvio, antes de tomar cualquier sustancia debes consultar previamente con el médico de cabecera. Otro problema sexual de los hombres es la falta de eyaculación y/o orgasmo (hay que tener en cuenta que las dos cosas no son lo mismo ya que se puede tener un orgasmo sin tener eyaculación). Si las conexiones entre la médula espinal y el cerebro no están intactas es casi imposible tener una eyaculación o un orgasmo. A pesar de eso, si sufres uno de esos problemas y quieres tener hijos, debes saber que la fertilidad se mantiene. Por lo tanto, en esos casos, te aconsejamos pedir hora en una clínica de fertilidad.

Los síntomas de la EM y el acto sexual

Si tienes EM tienes que tener en cuenta tus síntomas si deseas realizar un acto sexual. A continuación se indican algunos consejos sobre cómo proceder según cada síntoma:

 

  • Fatiga. La pérdida de energía o fuerza puede alterar las relaciones sexuales, ya que la fatiga hace desaparecer la libido. En esos casos debes adoptar estrategias de conservación de la energía, priorices tareas y equilibres la actividad y el descanso. Si estás tomando amantadina o modafinil puedes notar cierta mejora al realizar el acto sexual pero debes saber que si las tomas por la tarde, puedes tener problemas para conciliar el sueño. Así pues, se recomienda realizar el acto sexual cuando tengas más energía (normalmente por las mañanas), programar descansos antes y después del acto, y probar posiciones menos extenuantes.
  • Debilidad muscular. Si las posturas rígidas o que te provocan dolor afectan tus relaciones sexuales es preferible cambiar y probar nuevas posturas. Otras soluciones serían: colocar una toalla enrollada en la zona inferior de la espalda o cojines para mantener la posición, aunque también se puede hacer uso de mobiliario doméstico, como mesas, sillas o la propia cama. Si prefieres soluciones más imaginativas también existen soportes, cuerdas o elementos diseñados específicamente para el entorno sexual.
  • Síntomas sensoriales y dolor. A veces un contacto leve en cualquier parte del cuerpo puede provocar incomodidad. Algunos medicamentos como la amitriptilina, la carbamezepina, la gabapentina o la fenitoína pueden ayudar a aligerar esos síntomas. Realizar un mapeo corporal (técnica de autoexploración que sirve para saber qué partes del cuerpo son más sensibles al tacto) también puede ser interesante para prevenir esas situaciones. Mantener relaciones sexuales frente a frente puede ser una buena medida para avisar a tu pareja del más mínimo señal de dolor.
  • Espasticidad. Para controlar los espasmos o rampas que se puedan dar durante las relaciones sexuales debes tomar la medicación con antelación. En esos casos también puedes realizar masajes eróticos o probar con posturas más laxas.
  • Problemas de vejiga o intestinales. Algunos afectados por EM experimentan problemas intestinales o de vejiga durante las relaciones sexuales. La posibilidad de sufrir un "accidente" durante el acto sexual, sobre todo si la pareja es reciente, puede sacar las ganas de mantener relaciones sexuales. Si se tiene incontinencia, debes ir al baño (o ponerte el catéter) antes de cada relación sexual. Toma la medicación 30 minutos antes del acto sexual, busca posturas que no presionen la vejiga, ponte un condón para pérdidas leves de orina, o simplemente usa una toalla, son otros consejos útiles si tienes esos síntomas. Aunque lo más importante es que haya una comunicación fluida que te ayude a superar esa situación.
  • Dificultades cognitivas. Distraerse durante el acto sexual puede provocar enojo en la pareja, que puede pensar que se trata de una falta de interés. En esos casos debes estar más atento en lo que estás haciendo, no estés tenso ni tengas prisa. Ponerte presión para sentir excitación o llegar al orgasmo puede ser contraproducente.
  • Estado de ánimo. La depresión y los cambios emocionales son síntomas frecuentes que sufren las personas afectadas por EM. Hay que saber reconocer esos síntomas, tanto físicos como emocionales, y hablar de los sentimientos con la pareja. En caso de que no tengas ganas de realizar un acto sexual hay que saber decir que "no". Sólo hablando podrás saber lo que siente el otro.
  • Efectos secundarios de la medicación. El deseo sexual, el rendimiento en la cama o la satisfacción durante el acto pueden alterarse a causa de la medicación. Algunos antidepresivos como la fluoxetina o la sertralina pueden afectar la función sexual y provocar problemas de libido, orgasmo y eyaculación retardada o ausente. Hay que hablar con el médico si crees que algún medicamento está afectando tu deseo sexual.

 

El sexo es un acto natural del que no hay que tener miedo ni vergüenza si se sufren algunos síntomas provocados por la EM. Al mismo tiempo, esconder tus dudas sexuales a los profesionales sanitarios es un error, ya que tanto médicos como enfermeras están acostumbrados a tratar ese tipo de disfunciones.

En cualquier caso, la comunicación es esencial; hay que profundizar en la intimidad y afrontar los miedos de forma conjunta. Y también hay que procurar evitar las acusaciones, las críticas y las culpas, y tener en cuenta que los síntomas de la EM no tienen por qué ser los causantes de los problemas sexuales de una pareja. Tómate un poco de tiempo para resolver los problemas o habla con un terapeuta especializado. Estas pueden ser una solución efectiva para volver a disfrutar de buen sexo.

 

Acceso al documento original:

Sexo, intimidad y relaciones http://www.emfundazioa.org/ Disponible en: http://www.emfundazioa.org/sexo-intimidad-y-relaciones/

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8 comentarios

  1. Claudia Vargas F, a las 13.07.2017
    El tema es muy interesante, y me gustaria informarme , en otras dudas q tuviera
  2. Alejandra, a las 31.08.2018
    Yo no logro llegar al orgasmo, he intentado de diferentes maneras y al final me da rabia y ya me frustró.
  3. Jeannette, a las 17.05.2019
    Con mi esposo hemos tenido problemas al respecto. Mi esposo cree que es falta de interés, trato de explicarle que no siento deseo, que tenga paciencia, es díficil.
    1. Juan, a las 01.07.2019
      Tu esposo necesita revivir tu lívido, con la EM la mujer pierde muchas cosas.
    2. Juan, a las 01.07.2019
      Esperó que con los años entienda tu esposo lo difícil de interesarse en el sexo con la EM
  4. Tricia, a las 02.07.2019
    Tengo EM y es normal que no cienta deseo de no tener relación sexual
  5. Van, a las 29.07.2019
    Es normal no sentir nada? Como si todo estuviera adormecido todo el tiempo?
    1. Juan, a las 26.08.2019
      Es una excelente informa pero es complicado encontrar una amiga que guste saludos amigos y amigas

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