Observatorio Esclerosis Múltiple

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Visita al médico

Construir una buena relación médico-paciente

 

13/12/2016     Comentar
relación medico paciente

Una visita al médico, una receta prescrita después de haber identificado el problema y la mejora consecuente no son suficientes para tratar la esclerosis múltiple (EM). La cronicidad de la enfermedad requiere seguimiento y tratamiento de forma continuada. Por tanto, es probable que el paciente y el médico desarrollen una relación regular.

Muchas personas que presentan síntomas de la EM temen acudir al médico precisamente porque, en el caso de ser diagnosticadas, saben que no existe cura. Pueden también sentirse incómodas en la consulta por miedo a olvidar mencionar alguna de las preguntas o inquietudes que les afligen o no disponer del suficiente tiempo para hacerlo.

Sin embargo, trabajar conjuntamente ayuda a paliar los síntomas, prevenir complicaciones, ralentizar la evolución de la enfermedad y maximizar la calidad de vida de la persona afectada por la EM. Es importante encontrar un médico que tenga experiencia con la EM y que, a la vez, pueda referir al paciente a otros profesionales implicados en su cuidado. A continuación, se ofrecen consejos para establecer o mejorar la relación con el médico y conseguir que cada visita sea lo más cómoda y provechosa posible.

Aprovechar al máximo las visitas al médico

Antes de la primera visita con el médico especialista, el paciente debe asegurarse de que éste dispone de su historia clínica. (Al solicitarla a otros médicos, debe pedir las notas de progreso o los informes de alta hospitalaria, los resultados de los análisis, los resultados de la punción lumbar, el estudio de potenciales evocados y los resultados de la resonancia magnética. En caso de disponer de una resonancia magnética del cerebro o de la médula espinal, es importante enviar las imágenes o llevarlas en formato digital).

Es probable que, en la consulta, el paciente deba completar su historia clínica con la siguiente información:

- Lista de medicamentos (incluyendo la dosis y la frecuencia con la que se administran); también figuran en esta lista los medicamentos que no necesitan prescripción médica, las vitaminas, los suplementos alimenticios o las terapias alternativas.

- Lista de alergias a cualquier medicamento, alimento o a partículas del ambiente.

- Historia familiar (padre, madre, hermanos y abuelos).

- Nombres y teléfonos de otros médicos involucrados en su cuidado.

En esta primera visita, el médico suele preguntar a la persona afectada la razón de la visita y la historia del problema desde su inicio hasta el momento presente.

Por tanto, es recomendable en esta y en las próximas visitas llevar apuntada toda la información para evitar olvidos. Quizás sea una buena idea tener un diario de los síntomas, las reacciones, las preocupaciones que surjan para uno mismo y para que el médico pueda encontrar el mejor tratamiento.

También puede ser de gran utilidad ir acompañado de una persona de confianza que escuche o tome notas. No es necesario que esté en la consulta durante toda la visita si el paciente quiere hablar con el médico en privado.

La comunicación es la clave para lograr el éxito en la relación entre el paciente y el médico. El miedo al ridículo no debe impedir que la persona afectada por la EM consulte con su médico cualquier duda que pueda tener. Los síntomas menos visibles como las dificultades de continencia urinaria, los cambios en la función sexual o los problemas de memoria suelen ser los temas de los que cuesta más hablar. Sin embargo, es importante hacerlo pues existe tratamiento para gestionarlos. El médico sabe que la enfermedad afecta al día a día del paciente. Si no es capaz de responder a alguna pregunta, lo referirá a otro especialista. A medida que éste se familiarice con la enfermedad, identificará con más facilidad los síntomas de la EM. En ningún caso, explicar los síntomas al médico es una queja. Precisamente es fundamental para que el médico pueda tratarlos de la mejor manera posible. Si existen dificultades para seguir el tratamiento, deben también comunicarse al especialista.

Conócete a ti mismo

Aprender sobre la EM permite mejorar la convivencia con la enfermedad y ser proactivo en el tratamiento. Pueden adquirirse conocimientos sobre el tema en libros especializados para personas con EM o en recursos digitales y consultar cualquier información con el médico. Por ejemplo, si el paciente descubre un tratamiento del que el médico no le ha hablado, puede discutirlo con él.

Las visitas deben ser regulares, aunque no se produzcan exacerbaciones o aparezcan nuevos síntomas. También los exámenes neurológicos que permiten al médico hacer un seguimiento de la enfermedad, anticipar las complicaciones y recomendar nuevos tratamientos.

En caso de que para el médico las visitas periódicas no tengan sentido o considere que "no se puede hacer nada con la EM más que aprender a vivir con ella", es el momento de buscar otro médico.

Al principio, cada nuevo síntoma de la EM parece una urgencia. Afortunadamente, pocas veces lo son. También las reacciones a un medicamento pueden asustar. Es importante encontrar maneras óptimas de ponerse en contacto con el médico para reducir el estrés que producen los nuevos síntomas. En caso de urgencia vital se puede llamar al 112. El conocimiento de uno mismo y de la enfermedad permitirá distinguir cuándo una llamada es necesaria.

Acceso al documento original:

Working with your doctor http://www.nationalmssociety.org Disponible en:

http://www.nationalmssociety.org/NationalMSSociety/media/MSNationalFiles/KIP/Volume6.pdf

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