La anestesia y la cirugía: conceptos básicos para personas con esclerosis múltiple

Ocasionalmente los afectados por esclerosis múltiple (EM) tienen que someterse a una cirugía o algún tipo de intervención que requiere la administración de anestesia. Eso puede generar una serie de dudas relacionadas con la misma: puede tener efectos sobre la enfermedad?, puede provocar un brote?, puede dejar secuelas neurológicas? En general, tanto la anestesia como la cirugía en personas con EM no conlleva más riegos que los que tiene la población en general, pero existen ciertos aspectos que hay que tener en cuenta.

La anestesia se define como la supresión del dolor para facilitar una intervención quirúrgica. Existen cuatro tipos de anestesias:

  • La anestesia general

Se utiliza en cirugía mayor, se suministra generalmente a través de anestésicos intravenosos o inhalados, que actúan como sedantes hipnóticos, analgésicos y relajantes musculares. El paciente queda completamente dormido y en ningún momento es consciente de la intervención quirúrgica a la que se somete.

  • La sedación consciente

Se realiza a través de analgésicos y sedantes que alteran el estado de consciencia y minimizan el dolor. El paciente es capaz de interactuar verbalmente con los médicos durante la intervención pero una vez finalizada es probable que no recuerde nada.

  • La anestesia regional

Se inocula cerca de un nervio o de una red nerviosa con el objetivo de bloquear la sensación dolorosa en un área determinada del cuerpo. Un ejemplo de este tipo de anestesia es la epidural, que se inocula cerca del líquido cefalorraquídeo, disminuyendo así la sensibilidad de la mitad inferior del cuerpo.

  • La anestesia local

Permite adormecer una parte muy específica del cuerpo. Se utiliza sobre todo en intervenciones dentales o para coser cortes profundos. La anestesia se administra en la zona que se debe tratar haciendo que esta parte del cuerpo quede insensibilizada, aunque el paciente permanece consciente en todo momento.

La esclerosis múltiple no es una razón para evitar someterse a una cirugía con anestesia

Habitualmente la anestesia general no conlleva ningún riesgo adicional para las personas afectadas por EM; es decir, tienen los mismos riesgos que tendría una persona sin la enfermedad. Dicho esto, los pacientes con una enfermedad grave y evolucionada, que se encuentren debilitados por la EM o incluso, que tengan problemas respiratorios secundarios, son una excepción a dicha afirmación, puesto que el riesgo de someterse a una intervención con anestesia general puede ser elevado. En estos casos es el médico –habitualmente el anestesiólogo– quien valora e informa de los posibles riesgos a los pacientes y quien toma las consideraciones oportunas para llevar a cabo la intervención.

La anestesia local puede ser administrada sin problemas a los pacientes con EM que lo requieran, siempre y cuando el paciente no sea alérgico a alguna de las sustancias que se administren. Por último, en caso de mujeres embarazadas que estén afectadas por EM, la administración de anestesia durante el parto se puede llevar a cabo de la misma manera que lo hacen el resto de mujeres, sin que eso comporte ningún riesgo añadido para la mujer o el bebé.

A grandes rasgos, no existen evidencias de que el estrés producido durante una intervención quirúrgica produzca brotes de EM o haga aparecer nuevos síntomas. Si el paciente no tiene complicaciones previas relacionadas con la EM, someterse a cirugía no tiene porque afectar su estado neurológico.

Es importante recordar, pero, que las infecciones o la fiebre que pueda derivarse de la intervención, sí que pueden agravar los síntomas de la EM. Asimismo, si se entra en el quirófano en un estado de debilidad elevada (por ejemplo, si el paciente ha guardado cama varios días antes de la intervención), es posible que la recuperación sea más lenta. Una buena forma de superar una operación y volver a la vida diaria con energía es a través de la fisioterapia, que se iniciará cuando el médico dé su visto bueno.

En resumen, la mayoría de pacientes con EM son pacientes jóvenes y generalmente sanos, por lo que llevar a cabo una cirugía electiva o administrarles anestesia no conlleva más riesgos que los que tiene la población en general. A excepción de casos muy puntuales, la EM no es una razón en sí misma para evitar someterse a una cirugía con anestesia.

Acceso al documento original:

Anesthesia and Surgery http://www.nationalmssociety.org Disponible en: http://www.nationalmssociety.org/Living-Well-With-MS/Health-Wellness/Anesthesia-and-Surgery

Revisado por: Angela Vidal Neuróloga
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