Observatorio Esclerosis Múltiple

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Yo también tengo la EM

Albert Alujas: 'Siempre había realizado trabajos físicos, ahora estoy sentado en una oficina y practico el boxeo'

 

FEM - 09/09/2016     Comentar

Tiene 27 años y le diagnosticaron esclerosis múltiple a los 22. Tuvo que dejar el empleo que tenía en una fábrica y ahora trabaja en el Centro Especial de Empleo FEM-CET, en el que realiza tareas de telemárqueting. Hace poco ha empezado a practicar el boxeo.

-¿Cómo le diagnosticaron?


Trabajaba en una fábrica y me encontraba mal. Fui al médico pero me decía que tenía estrés. Iba pasando el tiempo y caminaba mal, veía doble, oía pitos en la oreja, me mareaba mucho y tenía hormigueo en las piernas y en los brazos.

-¿Y estaba muy estresado?

No. Vivía solo y al lado del trabajo. Le dije al médico que no entendía qué consideraba él estrés porque yo vivía casi mejor que él. Pero el médico me decía que estuviera tranquilo, que ya se me pasaría. Hasta que un día volví al médico y había un sustituto que me mandó al neurólogo.

-¿Y?

Entré por la puerta y en el momento en el que me vio me dijo o tienes esclerosis múltiple o tienes un tumor. Yo no podía entender cómo podía ser que el neurólogo, con sólo verme, ya sospechara qué tenía cuando el médico de cabecera, durante seis meses, me había dicho que tenía estrés.

-Vaya susto. ¿Le hicieron las pruebas?

Me hicieron las pruebas para descartar el tumor porque el neurólogo tenía claro que tenía esclerosis múltiple.

-¿Usted sabía qué era la esclerosis múltiple?


No. Me sonaba la palabra y la había oído, pero no sabía qué era.

-¿Cómo reaccionó ante la enfermedad?

Cuando me dijeron 100% seguro que tenía esclerosis múltiple estábamos con mi madre y mi padre. Ellos se quedaron sorprendidos pero yo me sentí aliviado porque el hecho de no saber qué tenía me estaba volviendo loco. Ahora sé qué me pasa. Sé que puedo luchar y que puedo avanzar y que no es estrés. Cuando no lo sabía, seguía con el mismo empleo y con la misma vida, y claro, era perjudicial.

-¿Cuál era su trabajo en la fábrica?

Estaba en un horno con mucho calor, hacía tapones de tetina, de los contagotas.
 
- ¿Explicó que tenía esclerosis múltiple?

Sí, lo dije porque es una enfermedad y si me pasaba cualquier cosa… Continué trabajando desde que me diagnosticaron en el mes de junio, hasta septiembre, cuando se me acabó el contrato. Entonces hablé con Recursos Humanos y me dijeron que podría volver cuando quisiera. Si ahora llamara no tendría problema en volver.

- ¿Por qué lo dejó?

Porque no me iba bien por la enfermedad y hacíamos turnos. Una semana por la mañana, una semana por la tarde y una semana por la noche. Si fuera cada mes todavía me lo podría plantear, pero cambiar de turno cada semana… El cambio es muy grande y no tengo tiempo de adaptarme.

-Decidió dejar el trabajo.

Sí, estuve un año y medio de baja y me dijeron que no podría trabajar.

-Y, mientras tanto, ¿se encontraba bien?

Sin hacer nada, por supuesto que me encontraba bien. Pero estaba preocupado porque yo siempre había trabajado y la esclerosis múltiple limitaba mi futuro laboral.

-¿Qué había estudiado?

Me había sacado la ESO pero no había seguido estudiando y siempre había hecho trabajos físicos. Cuando me diagnosticaron miré por internet y…

- Eso es lo que siempre dicen que no se debe hacer.

Sí, la neuróloga me dijo que no lo hiciera pero en Internet encontré la Fundación Esclerosis Múltiple y le pedí información. Hablé con el trabajador social y con la psicóloga. En Internet hay información que contiene disparates pero también hay asociaciones de pacientes, como la Fundación, que pone a tu disposición un equipo de profesionales, o el Observatorio. Cuando conseguí el alta volví a hablar con la Fundación e hice cursos para mejorar mi currículum y para buscar trabajo. Coincidía que en aquel momento buscaban personas para el Centro Especial de Empleo FEM-CET. Así que hice la formación y me contrataron. Después decidí estudiar y lo dejé pero el año pasado volví a entrar. Trabajo en diferentes campañas de telemárqueting y me gusta porque así el trabajo es más variado.

- ¿Qué estudió?

Hice un curso de radio por la mañana y por la tarde me preparaba las pruebas de acceso a la universidad; pero no las pasé, y para el curso de radio necesitaba hacer muchas prácticas, que no he terminado. Durante un tiempo hacía prácticas de radio por la mañana y por la tarde iba a trabajar pero lo tuve que dejar porque empezaba haciendo prácticas a las 9 de la mañana y acababa de trabajar a las 9 de la noche. Con este ritmo acabé sufriendo un brote.

-¿Y ha dejado las prácticas definitivamente?

Para hacer las prácticas tendría que dejar de trabajar. Después me apunté para hacer un grado superior pero empecé un tratamiento, estuve 3 meses de baja, sin salir de casa y sin poder hacer nada… Así que perdí el curso. En enero vuelvo a tener tratamiento, porque son 2 sesiones en 2 años distintos, así que ahora, para estudiar debo esperarme.

- Usted trabaja en un Centro Especial de Empleo, ¿le gustaría trabajar en la empresa ordinaria?

Sí que me gustaría, siempre y cuando yo pueda hacer bien mi trabajo.

- Usted ha hecho de voluntario del Mulla’t.

Me lo propusieron hace dos años para la piscina Mireia Belmonte, de Badalona. Fui, lo probé y me gustó. Y además por la causa que persigue, porque estás vendiendo unos productos que son para ayudarte a ti mismo.

- ¿Qué respuesta recibió de la gente?


Este año he estado en la piscina de Tiana. La gente me preguntaba si conocía a alguien que tuviera EM y yo les decía, yo tengo la enfermedad. Lo primero que me decían era que yo estaba muy bien. Y estoy bien por fuera que es lo que se ve pero, por ejemplo, tengo problemas de coordinación, que no se ven. La gente pregunta y se interesa. Me preguntaron los síntomas que tenía y qué notaba.

-Actualmente, ¿practica algún deporte?

Hago boxeo.

-Explique, explique.

Estoy empezando. Siempre he realizado trabajos físicos y he sido una persona muy movida. Ahora trabajo sentado en una oficina. Intento ir a boxeo un par de días a la semana. Pregunté al monitor si podía hacerlo y me dijo que sí. A mi ritmo.

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