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Yo también tengo la EM

Imma Ojer: “La parte negativa ya la tienes, debes ir a buscar la positiva”

 

16/07/2018     Comentar
Imma Ojer

Tiene 31 años, está diagnosticada desde el mes de febrero de 2017 y es la autora del libro autobiográfico El no ya lo tienes, recientemente traducido al castellano, que próximamente tendrá una segunda parte. Imma Ojer ve la enfermedad con energía y optimismo, afirma que la esclerosis múltiple le ha cambiado la vida y le ha permitido explorar terrenos que nunca se habría imaginado.

- ¿Cómo fue el diagnóstico?

- Supongo que tengo la enfermedad desde hace 3 años más o menos. Soy muy deportista y hubo un tiempo en el que no podía hacer deporte porque acababa coja. Hacía running, pero cuando corría era como si me estiraran de una pierna. Mi hermana, que es anestesista, me dijo que fuera al hospital, que me harían unas pruebas. Me hicieron la resonancia magnética y las pruebas pertinentes. Y allí recibí el premio.

- ¿Y entonces?

- Me lo dijo mi hermana, pero en el momento de decírmelo no supe reaccionar. Me hizo el dibujito de la enfermedad, que está en el libro El no ya lo tienes. Pensé que sería una gripe y que con dos semanas de antibióticos ya estaría. Durante la semana siguiente estuve pensando. Conocía el nombre de la esclerosis múltiple y lo relacioné con La Marató de TV3. Pensé que allí no aparecen enfermedades como la gripe. Y fue entonces cuando reaccioné.

- ¿Cómo?

- Me surgieron todas las preguntas. Estuve dos semanas asumiéndolo y después empecé a afrontarlo.

- ¿Hiciste preguntas a tu hermana?

- Yo antes era una persona muy reservada. Lo guardaba todo para mi y busqué información con gente que tenía la enfermedad.

- Y mientras, ¿te encontrabas bien?

- Sí. Perdí la fuerza de la parte derecha y esto hace que vaya coja, pero por el resto bien.

- ¿Cómo afrontaste la enfermedad?

- Aunque te desmorones, la enfermedad la tendrás igual. La parte negativa ya la tienes. Debes buscar la positiva. Vi la película 100 metros y al finalizar me compré el libro, que lo devoré. Me dieron ganas de empezar a hacer cosas y me planteé retos. Creo que la esclerosis múltiple estaba destinada a mi para que pudiera hacer todo esto.

- ¿Qué retos?

- Subí una montaña por primera vez cuando ya me habían diagnosticado y la historia acabó en rescate, lo explico en el libro. También he hecho un reto nadando.

Después del diagnóstico me dieron ganas de empezar a hacer cosas y me planteé retos, como por ejemplo subir a una montaña y nadar 2 kilómetros sin parar. Lo conseguí

- ¿Nadando?

- Sí. El año pasado conseguí el reto de nadar 2 quilómetros sin parar. Este año lo estoy intentando, pero mi reto principal es correr de nuevo. El año pasado me marqué el reto de poder correr en 30 días. Como mínimo quería notar la sensación que tenía cuando salía a correr. Lo conseguí. Corrí 200 metros. Recuperé una sensación satisfactoria, pero ahora quiero correr más distancia.

- Tienes retos constantes.

- Es como si le diera las gracias a la esclerosis múltiple porque me está enseñando cosas que no habría desarrollado ni me habrían pasado por la cabeza. Por ejemplo, esto de las montañas y el deporte. A mí el deporte me encanta, pero no me habría pasado por la cabeza.

- ¿Qué estudias?

- Empecé a estudiar una asignatura de criminología y estoy estudiando italiano. Me estoy encontrando a mí misma.

- Cuando te diagnosticaron, ¿estabas trabajando?

- Sí. Estaba trabajando en una empresa de transportes donde tenía mucho estrés. Todo era para ayer. El mes siguiente al diagnóstico cogí la baja. Tenía estrés y ansiedad y sigo de baja. Tengo una discapacidad permanente y debo saber si total o absoluta.

La esclerosis múltiple me está enseñando cosas que no habría desarrollado ni me habrían pasado por la cabeza. Por ejemplo, subir montañas

- ¿Por qué hiciste el libro?

- El libro no era un libro. Era un diario. Pensé que si me planteaba el reto de correr en 30 días lo tenía que escribir en un diario. Y empecé. Cuando acabé el reto escribí el antes del diagnóstico y el después, y quedó como libro. Lo llevé a las editoriales y me llamaron. El libro ha tenido éxito. La gente que lo ha leído muchas veces me da las gracias por haberlo escrito. Yo lo considero un libro de autoayuda para dar el paso que no te atreves a dar. A veces dices, ¿y si…? Pues inténtalo. Ahora hemos traducido el libro en castellano, que está a punto de salir, y estoy preparando también una segunda parte.

El libro El no ya lo tienes ha tenido éxito. La gente que lo ha leído me da las gracias por haberlo escrito. Yo lo considero un libro de autoayuda para dar el paso que no te atreves a dar. Estoy preparando una segunda parte

- Cuando te diagnosticaron fuiste rápidamente al centro neurorehabilitador de la Fundación en Lleida. ¿Cómo te ha ido?

- Me siento muy a gusto en el centro. Noto que mejoro. Cuando empecé usaba bastón y con ejercicio he dejado de usarlo. He notado una mejora brutal. Además, me ha ido bien conocer a otras personas con EM porque con una simple mirada ya te entiendes. A una persona que no tiene EM le dices que tienes calor y no entiende el mismo tipo de calor. En cambio, si se lo dices a una persona que también tiene EM lo entiende perfectamente, ya que el calor que tienes con EM es muy diferente. Lo mismo pasa con la fatiga, cuesta mucho explicarla. No es lo mismo la sensación de fatiga que tiene una persona con EM que el cansancio de una persona sin EM cuando acaba de trabajar. La fatiga no te deja hacer nada. Es como si tuvieras tres toneladas encima.

4 comentarios

  1. Luis Miguel, a las 13.08.2018
    Mira soy militar y me acaban de diagnosticar esto y no sé ni que hacer porque mal mal no estoy.
  2. Marycruz, a las 28.08.2018
    Gracias por compartir.
  3. Norma Gonzalez, a las 16.10.2018
    Te felicito por el positivismo que tienes. En mi caso (tengo 59 años ) quería seguir trabajando pero mi patrono puso en riesgo mi salud. Ahora me dedico a ayudar y orientar a las personas.

    ADELANTE. ÉXITO.
  4. Osiris, a las 31.10.2018
    ¡Hola! Mi caso es idéntico. Me diagnosticaron EM en mayo de 2018. Tengo 36 años y un hermoso bebé de 1 año y 8 meses. Es la personita que me da fuerzas para llevar de la mano la enfermedad. Hay que ver todo de la manera positiva para poder salir adelante.

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