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Yo también tengo la EM

Josep Lluís Layola: 'La Titan Desert ha sido la aventura deportiva de mi vida'

 

FEM - 10/06/2014     Comentar

Josep Lluís Layola tiene 43 años y desde hace 18 padece esclerosis múltiple. El deporte le ayuda a seguir adelante. Después de muchos retos alcanzados, este año ha participado en la Titan Desert, un recorrido en bicicleta de montaña por Marruecos, considerado uno de los más duros que existen. A las dificultades técnicas se añade el calor, un obstáculo importante para las personas con EM ya que son muy sensibles a las altas temperaturas. Layola explica, en esta entrevista, qué ha supuesto para él este reto.

Ha superado su reto de participar en la Titan Desert. ¿Cómo se siente?

Siento satisfacción, alegría, orgullo y, especialmente, esperanza. Hay que tener en cuenta que la edición de este año ha sido la más dura de las nueve Titan Desert que se han celebrado hasta ahora. Un 25 % de los participantes no ha podido finalizar la prueba. El esfuerzo y la variabilidad térmica fueron enormes; desde los 3 grados positivos en el campamento base de la etapa 2 hasta los 49 grados al sol de la etapa 6. Incluso en estas circunstancias fui capaz de seguir pedaleando hasta la línea de meta.

¿Podríamos decir que la superación de este reto es el premio a un entrenamiento muy duro y un esfuerzo gigante?

Por supuesto. Pero el verdadero premio ha sido ver cómo era capaz de adaptarme a un grado de esfuerzo superior y vencer mis limitaciones a través de pequeñas adaptaciones, muchas horas de entrenamiento semanal y muchos esfuerzos personales y familiares. La Titan Desert ha sido la aventura deportiva de mi vida, y el camino para llegar a ella ha sido igual de satisfactorio, duro y emocionante.

Cuéntenos este camino.

Desde la consecución de la beca GAES "Persigue tus sueños" hasta la cesión de la bicicleta por parte del equipo Tomàs Bellés Cannondale by GAES y el entrenamiento para montaña que empecé tres meses antes de la prueba.

¿Qué entrenamiento realizó para poder participar en la prueba?

Había empezado el entrenamiento cardiológico mucho antes, en el 2009. Hay que destacar que he seguido un plan de entrenamiento muy riguroso y duro, que empezó hace meses. He cumplido semanas de 30 horas de entrenamiento y algunas de más de 60. Como ejemplo, entre febrero y abril, entrené un total de 5.300 km combinando recorridos de montaña y de carretera. El resultado ha sido brutal: he finalizado la prueba en la posición 88 de la general, de un total de 437 participantes; en mi categoría, máster 40, he quedado en la posición 25. Esto da una idea del grado de esfuerzo y sacrificio realizados.

¿Qué es lo que más le costó?

Sin duda, físicamente, lo más difícil fue poderme recuperar a tiempo para la siguiente etapa. De día, la temperatura en las haimes era demasiado elevada para poder descansar y dormir después de cada etapa. Me hubiese ido muy bien disponer de más horas para dormir. Más allá de la vertiente deportiva, ver el entorno y las condiciones extremas en las que viven los ciudadanos de aquella parte de Marruecos también es muy duro. Cambia tu escala de valores y tomas conciencia de la enorme suerte que tenemos y de las grandes necesidades que tienen los marroquíes.

¿Hubo algún momento en que pensó que no podía más?

En la segunda etapa. Fue una de las más duras. La llaman "etapa maratón" y tienes que cargar con el material de pernoctar: saco de dormir, esterilla, muda limpia, material de higiene personal... Yo llevaba más de 6 kilos extras. Contaba con que, en el punto de avituallamiento número 2, me esperaba la medicación, tal como ofrecía la organización de la prueba, pero al llegar no estaba. Enseguida supe que la etapa sería durísima, y así fue. Con la falta de alimento no tardó mucho en llegar la bajada de rendimiento.

¿Y qué pasó?

Me salvó la generosidad de los compañeros de la carrera, que compartieron sus barritas y geles conmigo. El verdadero problema fue tener que soportar un dolor terrible durante 3 horas, parecido a la ciática y lumbalgia y, aun así, seguir pedaleando. Son los efectos de la falta de la medicación que tomo contra el dolor neuropático que la esclerosis múltiple me genera. Estuve al límite de soportar el dolor, la fatiga y el esfuerzo.

¿Qué le ha enseñado esta prueba?

He podido convivir con los grandes cracks de este deporte y aprender mucha autosuficiencia, así como conceptos de mecánica. He estado bien aconsejado por los organizadores, RPM events, y muy mimado por el servicio médico. Sin duda, los valores y el compañerismo que muestra el colectivo biker son fantásticos. Encontré mucha admiración por parte de los corredores que conocían este proyecto conjunto con la Fundación Esclerosis Múltiple (FEM) y que, gracias a GAES, se estaba convirtiendo en realidad. En definitiva, si te esfuerzas, todo es posible.

¿Qué piensan los médicos de su esfuerzo?

Mi médico de familia está muy satisfecho de ver mi evolución a lo largo de estos años, especialmente los últimos 3. ¡Me anima y también me aporta un punto de cordura!

¿Piensa que es positivo hacer un esfuerzo tan grande?

Una persona sana que haga un poco de deporte no podrá finalizar la Titan Desert, de ninguna manera sería aconsejable y saludable. Lo que pretendo es fomentar la actividad deportiva adecuada y constante como mejora probable de la salud física y mental de una persona con EM. Los retos de ultradistancia y resistencia extrema no son "aconsejables para nadie", pero si yo soy capaz de conseguir esto, cuando hace unos años me encontraba con una afectación muy grande, significa que cada vez somos más conscientes de la gran importancia de una alimentación adecuada, una actividad física adaptada y constante y, si es necesario, el uso de la electroestimulación.

¿Qué retos se plantea a partir de ahora?

La Titan se disputó entre el 27 de abril y el 2 de mayo. El 10 de mayo disputé el III Fasttriatló de Castelldefels. Después, los días 16, 17 y 18, participé en la Rioja Bike Race, prueba de mountain bike con un componente técnico más difícil que el de la Titan. También he participado en la Barcelona Perpignan Barcelona de 600 km en bicicleta de montaña. Es un no parar.

¿Dónde está su límite?

Hoy por hoy, mi límite es principalmente económico. Por eso, intento conseguir fondos económicos para seguir con mis retos deportivos.

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