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Yo también tengo la EM

Txell López: 'Debes aprender a dejar la enfermedad a un lado y no permitir que vaya por delante'

 

FEM - 16/09/2014     Comentar

Txell López tiene 38 años y hace 8 que le diagnosticaron esclerosis múltiple. Desde el momento del diagnóstico tenía un sueño: nadar en el mar. Antes del verano, organizó para el 7 de septiembre una travesía con diferentes modalidades (250, 750 y 1.500 metros). El objetivo era que muchas personas se sumaran a su reto y la acompañaran. Txell lo ha conseguido: ha nadado en el mar. En la entrevista explica qué le ha llevado hasta aquí.

Le diagnosticaron esclerosis múltiple a los 30 años.

Sí. Al principio no quería aceptar la enfermedad, hasta que se empezó a hacer evidente con dificultades en las piernas, los brazos y el habla. A pesar de todo, siempre he seguido todas las indicaciones de rehabilitación y ahora hago deporte.

¿Antes de sufrir EM hacía deporte?

En muy pocas ocasiones. Tenía una vida muy estresante, con unos objetivos profesionales como cualquier persona de 30 años. El tema del deporte me lo planteé más tarde, en el momento en que salí de los programas ordinarios de rehabilitación. Entonces decidí apuntarme en un gimnasio, compartiendo espacio con personas que están bien, y que van allí para pasar el rato.

¿La rehabilitación le ha ido bien?

Cuando he tenido brotes siempre me ha ido muy bien.

¿Y es la rehabilitación lo que le impulsa a hacer deporte?

No. La rehabilitación la asocio más a la enfermedad?

Entonces, ¿qué le impulsa a practicarlo?

Empecé en el momento en que me encontré con una persona, Fredy, que no ve límites, sino posibilidades. Me dijo que podía conseguir nadar en el mar, y que no era necesario que hiciera las cosas de la misma forma que él. Fredy me dijo que encontraríamos la manera y así ha sido.

O sea, Fredy consiguió que usted lograra el reto.

Él lo ha ideado y me ha acompañado en el día a día. En el reto ha habido mucho trabajo; ha habido mucha gente que ha trabajado con muy poco tiempo, porque hubo de por medio el período de vacaciones, pero también ha habido una parte de estar en el agua y de buscar técnicas para que yo no me cansara tanto y para conseguir la flotabilidad.

¿Anteriormente ya practicaba natación?

Más que hacer natación, jugaba en el agua.

¿Y cómo se pasa de jugar en el agua a nadar en el mar?

Precisamente porque se reían de mí porque jugaba. Yo siempre decía que mi sueño era nadar en el mar y las dificultades hacían que mi sueño no pudiera hacerse realidad. Fredy me decía que eso no era verdad, y que había que encontrar la manera de hacerlo. Yo tenía miedo de ahogarme, porque... ¿qué pasa si no siento las piernas? ¿Qué pasa si de repente me canso?

¿Cómo se sintió logrando el reto?

La verdad es que hubo tres momentos en que tuve que detenerme y dar la vuelta, y tuve que descansar. Pero, sobre todo, me sentí muy acompañada y muy apoyada.

El momento más espectacular fue cuando miré atrás y vi que todos los participantes que, perfectamente, me podían haber adelantado, decidieron no hacerlo. Para mí eso fue el acto solidario del día. Me acompañaron, y eso para mí es muy necesario en la enfermedad.

Yo no puedo hacer lo que puede hacer otra persona, y de ahí, que se respete mi ritmo y que las personas estén a mi lado es el mejor ejemplo. Y esto ha pasado en el reto y de manera espontánea.

¿Quiere seguir planteándose nuevos retos?

Claro. El siguiente será la bicicleta. He estado probando la bicicleta y estamos buscando un modelo que me vaya bien.

¿Conoce otras personas con EM con quien pueda compartir estos retos?

En el reto conocí a dos chicos con EM que se habían inscrito, y me encantaría hacer actividades con ellos, como un equipo. Quiero conseguir participar en el mundo de los otros, de las personas que no padecen EM, pero dentro de nuestros límites y en nuestras distancias.

¿Qué consejo daría a otras personas con EM?

Aconsejar es muy fácil, y para empezar debe escucharse qué necesita esa persona para poder afrontar la enfermedad. La persona que tiene la enfermedad debe atreverse a pedir sin ninguna vergüenza, porque la enfermedad está presente en nuestra vida y ya está, es así. Debes aprender a dejar la enfermedad a un lado y no permitir que vaya por delante, ni que te robe la identidad. La enfermedad no puede impedir que dejes de ser tú. Es un proceso largo. Y otro aspecto es la ayuda psicológica, que es muy necesaria.

¿Qué quiere decir?

Nadie está preparado para padecer esclerosis múltiple, y por ello la ayuda psicológica es importante. Cuando aparece un brote, confías en la medicina, haces la rehabilitación que te toca y vuelves a aprender a caminar y a coger los objetos, pero pienso que uno puede reflexionar mucho sobre cómo de afortunados somos, con todo lo que tenemos en la vida. A mí, la enfermedad me lo ha permitido. He dado la vuelta a mis valores, que antes estaban bastante equivocados, pero sobre todo he aprendido a seguir soñando. No podemos permitir que la enfermedad nos robe los sueños.

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